
Kuro no Sekai wa Hakuboku ni Somaru
The Black World is Dyed in White Chalk·黒の世界は白墨に染まる
Una cicatriz en el rostro tiene a Mishiro aislada y encerrada en sí misma, con la pintura como único refugio. Todo cambia cuando aparece en su vida Kuroe, una alumna de grado superior que carga sus propias penas en silencio, y las dos van acercándose de a poco mientras trabajan juntas en murales sobre el pizarrón.