
Magwigongju
마귀공주
Había una vez una princesa a la que todos despreciaban y llamaban la 'Princesa Demonio'. Su deseo era sencillo: anhelaba que al menos una persona estuviera a su lado, alguien que se preocupara por ella. Entonces, un fantasma de forma de lo más peculiar apareció ante ella, y ese fantasma le juró amor eterno a la Princesa Demonio.