
Meokgo Twiryeo Haetseumnidaman
먹고 튀려 했습니다만
Después de pasar meses de hambre, el protagonista consume un alimento desconocido que encuentra en un templo al que había ido a mendigar. Al recuperar la conciencia, se enfrenta a un hombre que afirma ser el diablo destinado a destruir el mundo y le dice que ahora debe asumir la responsabilidad de haber comido la fuente de su poder. El protagonista intenta escapar de este peligroso sujeto. El hombre sugiere que el contacto físico, especialmente a través de la intimidad, es una forma efectiva de intercambio de poder. Propone comenzar durmiendo juntos, y el protagonista, abrumado por su mirada intensa, empieza a cuestionarse si en realidad es un villano destructivo.

