

Saye
Run Wild·撒野
Jiang Cheng es abandonado por su familia adoptiva tras descubrir que fue adoptado y es enviado a vivir con su padre, un hombre con problemas de juego. Al intentar adaptarse a su nueva y desalentadora realidad, Jiang Cheng se siente abrumado por las personas y el entorno. Allí conoce a Gu Fei, cuya presencia le aporta un toque de luz y optimismo en medio de sus circunstancias difíciles. Los dos forman un lazo que les brinda a ambos un sentido de esperanza y apoyo.




