
Wangjanimeun Yangpa Ttawie Ulji Anneunda
The Prince Doesn't Cry Over Onions·왕자님은 양파 따위에 울지 않는다
Después de la guerra, Anna abre un restaurante que se convierte en un punto de reunión para su pueblo. Ella ayuda a reconstruir la comunidad al acoger a quienes lo necesitan y a recuperar las tierras de cultivo. Cuando llega un hombre grande y callado llamado Bertram, le encarga la tarea de picar cebollas. A diferencia de los demás, él no llora al hacerlo. Ofrece su ayuda como forma de pagar una deuda con el padre de Anna, quien falleció. Bertram, quien no es capaz de sentir emociones, comienza a reaccionar ante la bondad de Anna. A medida que distintos desafíos se acercan al pueblo, empieza a desarrollarse una historia sobre maldiciones, duelo y creciente afecto.
