
Nora no Inochi
ノラのいのち
Raku Hirano tiene 25 años, vive a la deriva como freeter y sirve mesas en un restaurante tailandés de barrio donde los habituales y los amigos la llaman Nora. Cuando termina su turno casi nunca regresa a casa, en parte porque no tiene una propia a la que volver: duerme en el suelo del piso de una amiga, no ha ahorrado nada y, de tanto en tanto, se acuesta con hombres a los que apenas conoce. Planes de futuro no hay. Y, sin embargo, Nora no es infeliz. La laxitud de sus días le sienta bien y se ha acomodado al ritmo de trabajar, beber hasta el amanecer y dejar que el mañana se ocupe de sí mismo. Entonces aparece algo que esa rutina no puede absorber y la existencia ligera y sin peso que se había montado empieza a deshacerse.