
Otou-san wa Watashi wo Kakanai
お父さんは私を描かない
Una ruptura dolorosa lleva los pensamientos de Sumire Asagi de vuelta a Midori, el padre al que no ve desde hace 19 años. Él era pintor y, sin embargo, en todo ese tiempo jamás llevó a su propia hija a un lienzo. Siguiendo el hilo de sus recuerdos de infancia, Sumire regresa al pueblo costero donde pasaron sus últimos días juntos y ahí conoce a un joven peculiar. Más tarde, en una galería a la que entra por casualidad, se detiene frente al retrato de ella misma de niña, un cuadro que no debería existir.